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lunes, 23 de junio de 2014

CARTA A UN NUEVO REY


Su Majestad,


Permítame dirigirle estas líneas para informarle de lo que siento, en lo que concierne a su proclamación como nuevo Rey de España, con el nombre de Felipe VI.

Lo primero de todo, quiero felicitarle por su acceso al trono. Desde el punto de vista abstracto, soy más republicano que monárquico, pero pertenezco a ese numerosísimo grupo de españoles a quienes, en realidad, la forma de estado no les preocupe en exceso. La Monarquía no despierta en mí pasiones, pero tampoco me molesta. Miro alrededor, y veo numerosas repúblicas que funcionan perfectamente, como la alemana, la francesa o la americana. Pero veo también monarquías - como la inglesa, la holandesa o la noruega - que funcionan igual de bien que cualquier república. Por tanto, no seré yo quien dedique un minuto de su tiempo, habiendo problemas graves, a discutir sobre si la monarquía es mejor que la república o viceversa.

Pero aunque fuera republicano furibundo, seguiría felicitándole igual, aunque solo fuera por educación. Mientras no cambiemos nuestra actual Constitución por los procedimientos marcados en la Ley, usted es el Jefe del Estado y simboliza la unidad de la Nación. Y yo así lo acato.

Escuché con atención su discurso en las Cortes, para tratar de intuir cuál será su actuación a partir de ahora. Y he de decir que ese discurso me produjo sentimientos encontrados. Habló usted de unidad de la Nación, habló de transparencia, recordó a las víctimas del terrorismo... Todo eso está MUY bien. Lo que pasa es que las palabras se las lleva el viento, y solo obras son amores, como usted mismo dejó entrever al citar aquella frase del quijote: "no es un hombre más que otro si no hace más que otro".

Más me llamaron la atención, por tanto, los silencios que las palabras. Me llamó la atención, por ejemplo, que no hiciera usted ni la más mínima mención de carácter religioso en su discurso, dado que el 70% de los ciudadanos españoles se declaran católicos y dado que ostenta Vd. los títulos, entre otros, de Majestad Católica, Rey de Jerusalén y Canónigo honorífico y hereditario de la Iglesia Catedral de León y de la basílica de Santa María la Mayor en Roma. En los días posteriores, parece que ha compensado Vd. esa omisión, eligiendo El Vaticano como destino de su primer viaje oficial. Bien está esa compensación.

Tampoco entendí que no hiciera usted ni la más mínima mención a las Fuerzas Armadas, siendo como es Capitán General de los Ejércitos. Puedo entender que quisiera usted acentuar así la "normalidad" del relevo en la Jefatura del Estado, pero creo que una mínima mención a nuestros soldados en misiones internacionales no hubiera estado de más.

Como tampoco estaría de más que alguien se dignara a explicarnos (recuerde su promesa de transparencia) por qué ha cambiado usted el escudo de la Casa Real con tanta premura, especialmente teniendo en cuenta que hace tan solo un mes los representantes políticos de Amaiur reclamaban, precisamente, los cambios que Vd. ahora ha realizado. Tal vez un cierto sentido de la oportunidad política habría aconsejado postergar durante un tiempo esa decisión.

Pero reconozco que todo eso son detalles que no necesariamente tienen importancia. Su discurso fue el que es, y ahora toca remangarse y trabajar.

Y ahí precisamente es donde se centran mis preocupaciones. Como Vd. bien sabe, Majestad, España está sometida a tensiones insoportables y crecientes en el plano territorial, tensiones que amenazan esa unidad de la Nación que Vd. simboliza. Y en los medios de comunicación menudean las noticias sobre las presiones que Vd. recibe desde muy diversos sectores - los nacionalistas, el PSOE, ciertos empresarios - para que haga algún "gesto" que permita abrir una negociación entre quienes quieren romper España y quienes tienen la obligación de defender la Constitución.

En otras palabras: son muchos quienes no ocultan su intención de utilizarle a Vd. como coartada para conseguir esa ruptura de España, inmediata o a plazos, que por otros medios no consiguen. Y estoy verdaderamente preocupado por cuál vaya a ser su respuesta, Majestad. Le confieso que no tengo ni idea de si va Vd. a dejarse usar como coartada por quienes quieren destruir la Nación. Confío en que no, pero no lo sé.

Me gustaría poder darle un voto de confianza, pero me han defraudado tantas veces en estos últimos diez años, que ya no me quedan más votos de confianza que dar. No me lo tome Vd. a mal, Majestad, porque no pretendo faltarle al respeto: se trata de una simple decepción de carácter general, que no tiene nada que ver con Vd. en concreto. Me han engañado tantas veces, que no estoy dispuesto a que me engañen una más.

A eso se une una cuestión de calendario: en los próximos cuatro meses, la tensión territorial alcanzará su culmen. Si yo disminuyera ahora mi nivel de exigencia por darle un voto de confianza a Vd., podría encontrarme a la vuelta del verano con que ya todo está decidido, y en sentido contrario a los intereses de España. Y con que ya es tarde para reaccionar. Por eso, prefiero adoptar una actitud escéptica y esperar a ver cuáles son los pasos que va dando Vd. en estos primeros meses de reinado.

Déjeme decirle, Majestad, que somos muchos los españoles que estamos ya muy hartos. Hartos de ser ignorados por nuestra clase política; hartos de ser tratados como ciudadanos de segunda en amplias regiones de nuestro propio país; hartos de ver cómo nos prohíben educar a nuestros hijos en nuestro propio idioma; hartos de ver cómo los que hicieron del asesinato de españoles su negocio, se sientan ahora sonrientes en instituciones públicas; hartos de pasar estrecheces para sostener un sistema autonómico que nos arruina; hartos de ver cómo se pisotean y ningunean de manera cotidiana otros símbolos de la Nación no menos importantes que la figura de su Majestad...

Nada de eso es culpa suya, claro está. Pero sí que está en su mano ayudar ahora, desde su función moderadora constitucional, a que las cosas cambien. Y a que los "gestos" y el "diálogo" se apliquen a defender y contentar a quienes aman a España y respetan la Constitución, en vez de aplicarse, como hasta ahora, a ceder cada vez más ante quienes no asumen la Constitución y solo buscan destruir España. Somos muchos, Majestad, los españoles que no entendemos que siempre se premie al que incumple la ley y al que viola los derechos de los ciudadanos. Somos muchos los españoles que queremos dejar de sentirnos invisibles, Majestad.

Es por eso que seguiré atentamente su visita a Cataluña, programada para el próximo jueves. Tengo curiosidad por ver si en esa visita habrá algún gesto, por ejemplo, hacia todos esos catalanes que se sienten españoles y que han visto cómo el Estado les dejaba tirados hace tantos años. Tengo curiosidad por ver si en esa visita se acordará Vd., por ejemplo, de los padres que pelean infructuosamente para que les dejen educar a sus hijos en la lengua oficial del Estado. ¿Tendrá Vd. alguna palabra para ellos? ¿Les hará algún guiño? Ojalá que así fuera.

Permítame terminar, Majestad, diciéndole que, aunque me es imposible darle ya a nadie ningún voto de confianza, en realidad soy muy fácil de ganar. Y muy agradecido. Como casi todos los españoles. Sin necesidad de salirse de su papel constitucional, defienda Vd. a España y a los españoles y tendrá en mí al más leal de sus paladines.

Si no lo hace, yo no me llevaré ningún chasco: quien nada espera, ninguna decepción puede sufrir. Pero hay otros muchos españoles que sí que han saludado con ilusión su proclamación, Majestad, y que sí que sentirían de corazón ver sus esperanzas traicionadas una vez más. Le ruego que no les defraude.

Atentamente suyo


Luis del Pino

martes, 20 de mayo de 2014

ANDALUCIA, EL HAZMERREIR DE EUROPA


SÍ, digo bien, estos polítiquillos andaluces, sobre todos los del PSOE que tanto alardean de hacer las cosas bien, estarán orgullosos de ser los campeones del paro de toda Europa. 

Tras llevar casi 30 años en la poltrona no han hecho nada por los parados y el dinero para paliar esta lacra se ha esfumado en gran parte por el arte de la gracia de Dios y aquí no dimite nadie, ni se devuelve el dinero ni van a la cárcel. 
Además los imputados en los casos de corrupción se benefician del Erario Público para el pago de sus Defensas ante los Juzgados. ¿Qué bonito?. Ahora llegan las elecciones Europeas y tienen solución para todo. Que se dejen  de gilipolleces, que no somos tontos. Además bien arropaditos por Izquierda Unida que nada hace y lo que hace lo empeora. 


Aquí no se salva ni el potito, el que este libre de pecado que tire la primera piedra, el PP que nos ha llevado al siglo XIX en cuanto a los Derechos de los Trabajadores y perjudicándolos al extremo. 

Estamos en un Estado de involución histórica en esta España pandereta y seguimos como si nada, todo vale y así nos va. Que tengáis claro que no contáis con mi voto.



Salvador Molina Fernández






sábado, 10 de mayo de 2014

"LA JOYA DE MI CORAZON" por Garabito.


A decir verdad ya no recuerdo su cara, no puedo dar detalles de su facciones, pero si la evoco como a un todo, creo que el tiempo va puliendo y desgastando los recuerdos como las olas desgastan los guijarros del mar, borra todas las aristas dejando solo el corazón, al igual pasa con las vivencias, solo queda lo esencial del recuerdo, lo que hizo que se marcara en lo más profundo de nuestro ser como algo especial, con identidad propia. 

Lo que nunca olvidare serán sus ojos, pequeñitos, parecían dos saltimbanquis dentro de la pista central del circo, daban vida a su cara y a su alma, te miraban con vivacidad, con curiosidad, con ganas de no dejar pasar un detalle de lo que acontecieran delante de ellos, y a la misma vez eran como un oasis del desierto donde pararse a descansar. 

No recuerdo su edad, tampoco de donde era, pero si su nombre, ¡Manuela! 

Manuela era de esas personas que invitan a quedarte con ella, a sentirte a gusto y abrir tu alma, como a un confesor que le puedes contar tus pecados y te son perdonados, pero no juzgados ni reprochados, fue una paciente de mi planta, con una enfermedad terminal que no quiero recordar, yo estaba recién salido del horno, ¡mi primer trabajo!; Manuela desde el principio se hizo querer, hablaba poco, yo hablaba por los dos, y traducía sus silencios en pena y tristeza, ingenuo de mí, después comprendí que aquella falta de conversación era más debida a la sabiduría que al estado anímico. 

Una mañana descubrí que Manuela había empeorado, tenía una infección generalizada que la hundió en una semiinconsciencia de la cual ya no saldría, se controló la fiebre y se estabilizaron las constantes pero su consciencia no volvió a ser la misma, desde entonces las conversaciones se convirtieron en monólogos, yo la atendía y le contaba mis cosas y ella solo me miraba, pero notaba que el brillo de sus ojos se iba apagando. 


Un día dándole de comer y contándole no sé qué, su mano agarro la mía y mirándome fijamente me susurro: “la joya mi corazón”, me quede petrificado, ¿qué querría decirme?, le pregunte e interrogue pero no dijo más, que quería de mí, pues era claro que algo quería, pero el asunto no tenía ni pies ni cabeza, esa noche presa del insomnio me juramente a mí mismo que no pararía hasta intentar solucionar el enigma. 

Al día siguiente, como un detective decidido a descubrir la solución tuve que hacer grandes esfuerzos en concentrarme en mi trabajo, ni que decir tiene que en las visitas que hice a Manuela, intente aprovechar para sacar algo más de información, pero todos mis intentos fueron en vano. 


Al acabar la jornada, volví a su habitación ya con más tranquilidad y tiempo, e intente buscar entre sus pertenencias algo que me pudiera indicar que es lo que me quería decir, imagine que sería una joya, quizás un colgante en forma de corazón que le tuviera un especial cariño y quisiera tenerlo en sus últimos días, es bien sabido que en el hospital despojamos de todas la joyas y elementos superfluos al paciente, y pensé que esa era la razón de su solicitud, pero por más que busque no encontré nada, dispuesto a no rendirme y tomándomelo como un reto personal, esa tarde repase mentalmente las opciones, no constaba parientes ni allegados, no estaba casada ni tenía hijos, y desde que ingreso yo no conocía a nadie que la hubiera visitado; pensando en que había llegado al final de mi corta carrera detectivesca, y no encontrando camino a seguir para intentar componer el rompecabezas, me deje inundar por el desánimo y la desesperación.


Pero hay un refrán que dice: “Dios aprieta pero no ahoga”; y en esta vida, el azar te marca muchas veces el camino a seguir, y en una de estas, al entrar a limpiar a Manuela me encuentro a una señora joven, con una caja de bombones en el regazo y sentada a los pies de su cama hablándole de algo de su madre y de un piso, al verme entrar se calla y me saluda, boquiabierto como si me estuviera dando un ictus la miro sin hablar, mi mente reacciona, ¡un familiar!, ¡hola!, le pregunto qué relación tiene con Manuela y me contesta que es una amiga de su madre, mi gozo en un pozo, se llama Rocío; Manuela y Rosa su madre, eran amigas y vivían juntas en el piso de su progenitora, Manuela tenía una habitación que Rosa le ofreció, y a su madre, además de la obra de caridad, le interesaba pues se hacían mutua compañía, me explico que ella trabajaba en Londres y que su madre nunca quiso irse de España, y al enviudar y quedarse sola estuvo planteándose la opción de entrar en una residencia, pero que conoció a Manuela y se la llevo a vivir con ella; me dijo que al poco de ingresar Manuela en el hospital, su madre enfermo y murió, y dadas las circunstancias había decidido vender el piso, me refirió que Manuela apenas tenía pertenencias en su cuarto pero que le daba aprensión tirar sus ropas y zapatos y quería saber si podía traerlas al hospital, le comente que allí no había nadie para hacerse cargo de las cosas y que como podía observar el sitio disponible brillaba por su ausencia, me insistió, “las pertenencias caben en una maleta pequeña”; pensando en que esta sería la ocasión ideal para poder encontrar la joya de Manuela me ofrecí a ayudarla, ¡dicho y hecho!, quedamos al día siguiente. 


Me presente en la dirección indicada casi media hora antes de lo acordado, el corazón me latía como en la noche de reyes, cuando me despertaba y corría al salón para ver los regalos y mientras desenvolvía el paquete solo sentía el golpeteo rítmico de la emoción en mi pecho, ¡allí estaba yo como un crio de siete años esperando encontrar un tesoro escondido! La desilusión apareció más temprano que tarde, el cuarto de Manuela era exactamente como me lo dibujo Rocío, pequeño con una cama y un armarito a los pies, una mesita de noche y una cómoda desgastada por el uso y el tiempo, todo entro en una pequeña maleta encontrada en lo alto del armario, y después de buscar, rebuscar, y volver a buscar, no encontré ni rastro de la joya. Rocío mientras tanto en otra habitación recogía cosas de su madre. 


Derrotado y desilusionado me deje caer en la cama, y hete aquí que, como ya he comentado la suerte o el destino también tiene su sitio en la vida, el móvil con el que juego distraídamente se escapa de mis manos cayendo al suelo, maldiciendo entre diente me agacho a cogerlo y… un bulto oscuro, justo debajo de la cama, es una caja cuadrada de cartón atada con una cuerda; (de nuevo mi mente me traslada a mi niñez), lucho con el nudo hasta que este cede, la abro y… libros, solo son libros, aceptando la realidad me rindo, solo deseo que Rocío no tarde, descuidadamente los saco de la caja, “El viejo y el mar”, “El idiota”, ¡y de repente!, un pequeño libro con pastas verdes oscuras y letras doradas que iluminan toda la habitación y mi alma, “La joya de mi corazón”. 


Así que era eso, un libro, todo se reduce a un libro, lo abro y una dedicatoria: “Solo lo más querido puedo darle al amor de mi vida, y esto es la joya más preciada que tengo, mi corazón, para Manuela con todo mi ser. Son versos, versos de amor, una declaración, un regalo para la persona amada. 


Ya en mi casa busco información sobre el libro en internet pero no encuentro nada, sin embargo creo que el misterio está resuelto, o al menos para mí la solución brilla en mi cabeza, es un amor de Manuela, no sé si correspondido o no pero si autentico y profundo. 


Al día siguiente, al acabar la jornada laboral entro su habitación, dejo su maleta en el armario, me siento a su lado y abriendo el libro lo comienzo a lee en voz alta, “solo lo más preciado… en ese momento la cabeza de manuela se vuelve hacia mí y sus ojos se clavan en los míos, relucían como dos luceros, ilusionados y felices, esa tarde la pase entera con ella leyéndolo, al terminar me despedí hasta el día siguiente. 


Manuela murió aquella misma noche, serena y tranquila, y en cuanto a mí, soy más viejo, menos hablador, y tengo una joya con pastas verdes y letras doradas que me recuerda que es lo verdaderamente valioso de la vida. 


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Ganador del concurso " Hospital San Juan de Dios " del Aljarafe.




martes, 6 de mayo de 2014

sábado, 19 de abril de 2014

Saludable inicio de la actividad deportiva en la escuela primaria.Cantera de campeones.


La motivación y el gusto por el deporte, son premisas básicas de adquisición en educación primaria. 

La iniciación precoz en el fútbol-sala, puede no ser, el mejor camino para lograr éxitos deportivos dilatados en la edad adulta. Por ello, la mejor cantera de campeones se encuentra en las aulas, con una iniciación a partir de los 7 u 8 años. 

A partir de los 10 años, los discentes poseen una gran capacidad de reacción y excitabilidad del sistema nervioso, aptitud necesaria para que adquieran aprendizajes técnicos en el fútbol, baloncesto, balonmano, voleibol,... Se suele comenzar trabajando, la condición física de base. 

En estas edades, la mejor manera de comenzar el inicio en una actividad deportiva sería, mediante situaciones de juego aplicadas en clases de educ. física y extraescolares.