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lunes, 27 de abril de 2009

"JULIO ROMERO DE TORRES: LA CHIQUITA PICONERA". 2ª parte





















María Teresa López, fue una de las modelos más célebres de Julio Romero de Torres. Su imagen fue impresa en el famoso lienzo "La Chiquita Piconera", y en casi mil millones de los antiguos billetes de 100 pesetas que habían en curso en la posguerra. A pesar de su fama, vivía en un asilo, sin dinero y amargada por los recuerdos de una vida señalada por quienes la acusaron de ser amante del pintor.


Nació el 11 de septiembre de 1.913, en el rancho que poseía su padre,Inocencio, en las proximidades de Buenos Aires. Su padre, junto a su madre Teresa, invertieron un dinero heredado de su familia, en aquel soñado rancho. María Teresa, como se llamaba realmente, La Chiquita Piconera, vivió su infancia en aquellas bellas tierras, fértiles, de jardines esplendorosos, inmensos prados, y caballos salvajes. Pero su vida y sus sueños, junto a los de sus padres, se vieron truncados por culpa de la Primera Guerra Mundial, que acabó con la riqueza de Buenos Aires, y de muchas familias que vivían en este bello y sano país.
La familia López, regresó a Córdoba,cuando María Teresa, sólo contaba con apenas siete años de vida. Su regreso duró tres semanas de transatlántico, en el Reina Victoria Eugenia, y desembarcaron en Cádiz (llamada "la tacita de plata").
Cuando llegaron a Córdoba, se instalaron en la casa de su abuela paterna, en el barrio popularmente conocido por San Pedro, cerca de la Plaza del Potro, donde Julio Romero de Torres (ya pintor consagrado) tenía su estudio y su casa, ambos unidos.


La relación entre ambas familias no tardó en nacer (familias adineradas o de señoritos, como se decía antiguamente). La belleza natural de María Teresa,cautivó a Julio Romero de Torres y, obsesionado por inmortalizar aquel rostro, la plasmó con pinceladas de amor en sus lienzos.
Una tarde de invierno, a los pocos meses de llegar a Córdoba, Margarita, la mandadera que servía en casa de los Romero, cogió a Teresa de la mano y se la llevó directamente al estudio de Julio. “Vamos niña, que te voy a presentar a un señor muy importante amigo de tu padre que te quiere conocer”, le dijo.
Al verla el pintor sin demora,e instintivamente, le dijo: “Eres muy guapa. Ven las tardes que puedas si quieres que te pinte”.
Por ese entonces, le pagaba tres pesetas por posar como modelo en cada sesión.
Pasaron los años, y el pintor, debía viajar a menudo a Madrid, y regresaba a Córdoba en fechas muy señaladas para pasarlo con su familia y, seguir pintando a sus “modelos fijas”.
Y la joven María Teresa era una de ellas, que posaba todas las tardes para Julio.


Según confesiones de la propia Maria Teresa, sus memorias manuscritas narraban todas sus vivencias reales con el pintor, y decían lo siguiente:


"Pero un día, el hombre se dio cuenta de que “la niña” había crecido demasiado y su fascinación por ella empezó a transformarse en ese oscuro objeto de deseo que asola a los hombres maduros y mujeriegos. El acoso comenzó cuando tan solo tenía 14 años. Un verano noté que estaba nervioso. Entonces llegaba hasta mí y me estrujaba tanto que me hacía daño. Yo no me encontraba a gusto a pesar de que todavía era una niña y no sospechaba la razón de esos extraños abrazos. De repente, un día me propuso que me fuese a Madrid y que él me colocaría como modelo fija o de corista en algunas compañías de esas de variedades que tanto gustaban en la época. Como no sabía de lo que me hablaba no le hice caso. Pero empecé a tomarle miedo. Cuando nos quedábamos solos yo temblaba y estaba deseando que llegase alguien de la familia. No sabía por qué, pero no me gustaba...”. “Conforme pasaba el tiempo me fui dando cuenta de lo que verdaderamente quería de mí. A partir de ese momento y hasta su muerte, tres años después, casi no pintó a otras porque estaba obsesionado por poseerme. Por eso me pintaba una y otra vez, a ver si había una ocasión y a la fuerza lo conseguía. Cada vez que nos quedábamos solos me atacaba como un loco. Muchos días me rompió los tirantes de la combinación cuando salía corriendo del estudio... No me atreví a decírselo a mi padre para evitar un escándalo, porque él tenía negocios con el hermano de Julio, Enrique, y seguí acudiendo a posar, rezando para que su familia no lo dejase solo conmigo. Afortunadamente creo que su mujer se dio cuenta de algo y siempre estaba al acecho, entrando al estudio con cualquier disculpa y poniéndole a él de mal humor”.


“Ser la modelo del pintor me amargó la vida”, afirma María Teresa. “Hasta mi padre me pegó un día al llegar a casa harto ya de tantas murmuraciones y poco menos que acusándome de haberme acostado con él. ¡Pero si yo no hice nada! Al poco tiempo me eché un novio y ni él mismo confiaba en mi virginidad. Estaba tan seguro de que me había acostado con el pintor que me obligó a hacer el amor antes de casarnos para comprobarlo. Cuando vio la sangre se quedó tranquilo. Y tuve tan mala suerte que me quedé embarazada a la primera. Poco después contrajimos matrimonio por lo civil y nació mi niña, a la que llamamos Paquita”.
"La criatura sólo vivió tres días. La costumbre de la época era llevar a los recién nacidos a bautizarlos inmediatamente y después al médico para que certificase su nacimiento. Y a mi niña se la llevó mi suegra mal arropada, por lo que la pobrecita se cogió una pulmonía que la mató. El matrimonio sobrevivió dos años más “en medio de innumerables perrerías que no puedo contar. Ese hombre me trataba como a una mujer de la calle, llevándome a sus amigotes a casa para que me acostara con ellos, cosa que no hice a pesar de las palizas que me daba, hasta que decidimos separarnos de mutuo acuerdo".
A partir de ese momento, comenzó su mala estrella en las relaciones con hombres. Nunca más tuvo pareja.

“Desde pequeña dí con hombres viciosos y degenerados que se quisieron aprovechar de mí de todas las maneras posibles. Oían las coplas y pensaban que poco menos que era una puta, que yo era la mala y que tenían derecho a todo. Pero nunca hice nada de lo que tenga que arrepentirme. Me pasé media vida cosiendo, cortando pelos en peluquerías para luego acabar aquí, en este asilo, donde me tratan muy bien, pero que no consigue apagar el amargor de mis recuerdos”.


Cuando vivía María Teresa López sólo recibía una pequeña pensión contributiva del Estado que apenas, le daba para pagar la residencia donde pasó el resto de su vida. Gracias a la Asociación de Ayuda a Personas Mayores de Córdoba, pudo subvencionarse su estancia. No renegó de su fama, ya que las memorias las firmó como La Chiquita Piconera. Recuerdo aquella mañana, que orgullosamente me mostraba su verdadera identidad, ya que para ella era un honor ser La niña del cuadro, a pesar de los numerosos problemas que aquel pasado le trajo a su vida, por algo que jamás ocurrió: convertirse en la amante adolescente de un pintor mujeriego al que le gustaban demasiado las modelos a las que plasmaba en sus lienzos.


Personalmente, tuve la oportunidad de conocerla antes de su muerte. Recuerdo, que estaba de residente, en la Residencia "Santísima Trinidad" (ubicada en la capital cordobesa) en una habitación compartida con otra residente. Creo recordar, el número de la habitación, la 207, en la segunda planta de dicha residencia. La habitación daba, a un patio interior muy iluminado. Era una habitación amplia pero, antigua. Cuando entré, allí estaba ella, sentada en un gran sillón, con su bastón en la mano y, mirándome fijamente a los ojos, con esa transparencia de sentimiento profundo. Me senté a su lado, y estuvimos hablando durante largo y tendido. Era un placer, hablar con esta gran señora, de mirada triste.
Recuerdo, que emanaba serenidad y dulzura. Un encanto de persona. Sencilla, humilde y repleta de conocimientos que encerraba en su mente mermada por la edad.


Tras mi visita, me quedé con ganas de volver a verla, pero, a la Chiquita Piconera, se la llevaron de aquella residencia, a otra de los salesianos "El Sagrado Corazón de Jesús", en donde acabó el resto de sus días.
Aquel día lo recuerdo con nostalgia, ya que el destino me dió la oportunidad de conocer a la leyenda viva de "La Chiquita Piconera".



El 11 de septiembre, celebró su 89 cumpleaños en el comedor del Hospital de San Sebastián, una hermosa residencia de ancianos regentada por las religiosas salesianas en el centro de Puebla del Río.


Falleció cuando apenas le faltaban tres meses y medio para cumplir sus 90 años ; una mañana del 26 de Mayo del 2003 en el "Hospital Los Morales" de la ciudad cordobesa. Sus restos descansan junto a los de su padre, en el cementario del pueblo cordobés El Carpio.


Ella siempre negó la relación sentimental con Julio Romero de Torres, cuarenta años mayor que la modelo. Pero, a pesar de haberlo negado, las habladurías marcaron su vida, y se fue quedando sola, marginada, despreciada injustamente, por una población que vivía en la verdadera ignorancia y ceguera por la fama de su pintor. La niña del cuadro, se sentía decepcionada por la tristeza de un bulo inventado por la gente:
"La gente se ha hinchado, (dijo durante el homenaje realizado por el Ayuntamiento de Córdoba en el año 2000) todo lo que ha querido de mí".


Por ello, y por las injusticias vividas por esta mujer, desde aquí, desde mi pequeño mundo, le doy un beso muy grande a la mas grande Dama de España, la niña de ojos grandes, tristes y brillantes, nuestra Chiquita Piconera. Dedicado a tí...







sábado, 25 de abril de 2009

JULIO ROMERO DE TORRES. FAMOSO PINTOR CORDOBÉS. 1ª Parte





 














Julio Romero de Torres nació en Córdoba el 9 de noviembre de 1874. Su padre fue don Rafael Romero Barros, pintor y director-fundador del Museo Provincial de Bellas Artes de la ciudad. Desde muy pequeño se impregnó de la atmósfera que envolvía al arte.  

Su padre, le enseñó la técnica y manejo de los pinceles(a los 10 años). El estudio del padre, ubicado en el Museo cordobés de la famosa Plaza del Potro, salieron sus primerísimas obras de juventud (realismo melodramático), aún alejadas del definitivo estilo del famoso pintor cordobés. De los ocho hermanos, dos de ellos (Rafael y Enrique), serían pintores como el jóven Julio. Rafael, murió jóven, y Enrique fue galardonado con la Medalla de Bronce en las Nacionales de 1.901 y 1.904, llegando a ser un destacado crítico de arte e historiador.


Podemos distinguir, dos etapas artísticas en la evolución de este pintor. Una, la de su juventud, donde recibe influencias de las corrientes pictóricas de finales del S.XIX (Realismo, Impresionismo y Modernismo simbólico), que se prolonga hasta 1.907 .
La otra, de madurez, a partir de ese año. Su obra, "Nuestra Señora de Andalucía", inagura esta etapa.

Julio participó, en todos los acontecimientos de arte de Córdoba y España, apoyado de muy cerca por su padre. En 1.905, participó en la Nacional de Madrid, recibiendo una mención honorífica. Posteriormente, participó en 1.899 y 1.904, recibiendo la tercera medalla. En este tiempo comenzó su docencia en la Escuela de Bellas Artes de Córdoba, ubicada en la Plaza de la Trinidad.
En 1.906, se desplazó a Madrid, y después, viajó por Europa (Italia, Francia, Inglaterra, y Paises Bajos). 
En 1907, y cuando contaba con tan sólo 33 años, participó en la exposición de pintores independientes celebrada en el Círculo de Bellas Artes (Madrid). 

A partir del lienzo titulado "Musa gitana" (primer premio), el pintor, adoptó una línea artistica nacionalista y folclórica, centrada en el retrato de la mujer andaluza. Su estilo realista, sitúa a sus protagonistas en un ambiente  intemporal, como para conseguir que la belleza y femenidad de la mujer andaluza llegara a ser arquetipo de belleza universal.
En 1.908, en la Exposición de Barcelona, recibió su primera Medalla Nacional por su lienzo "Retablo de Amor" y, en 1.911, en la Internacional de Munich.
Su retirada definitiva de las exposiciones Nacionales, se debió, a que no recibió reconocimiento alguno por sus obras durante los años, 1.912 y 1.915.

Pero, en 1.916, tras su cargo como catedrático de Ropaje en la Escuela de Bellas Artes de Madrid, comenzó nuevamente, su andadura por certámenes Internacionales, como Londres, París, ... Sus obras "La Consagración de la copla", "La Saeta", "El Cante hondo", "Nocturno", son representativas de su etapa de madurez y, características vivas de la personalidad del pintor. Se caracterizan por su exaltación de valores típicamente andaluces y tradiciones populares de la región, como son las manifestaciones del flamenco, la copla o la fiesta nacional (toros). Además, representa en cada uno de sus lienzos, el prototipo humano de la "mujer cordobesa". Se dice de este artista del pincel, que pintó "El Alma de Andalucía".
Las figuras femeninas que aparecen en sus lienzos, son mujeres morenas, de mirada profunda y misteriosa, que ocultaban el deseo erótico y ardor sexual. 

Su obra, escandalizó, ya que la figura femenina tenía una carga importante de erotismo para la época.
En todas sus obras consigue reflejar, la melancolía y belleza de las mujeres andaluzas.  
Consigue, con auténtica sutileza psicológica, representar a la mujer como víctima resignada de sus circunstancias y entorno patriarcal, donde la mujer, a parte de sentir, pensar y, comportarse como tal, debía luchar por su individualidad, en una sociedad pensada para hombres. Todo ello, lo plasmó Julio Romero de Torres en sus lienzos, dandole vida a los sentimientos que emanaban de sus personajes feminas.
Esta dualidad, la manifestó Ramón del Valle Inclán, expresando sobre el pintor:

"El sabe que la verdad esencial no es la baja verdad que descubren  los ojos,  sino aquella otra que sólo descubre el espíritu, unida  a  un oculto ritmo  de emoción y  d e armonía que es el goce estético.  Este gran pintor emotivo  y consciente, sabe que para ser perpetuada por el arte, no es la verdad aquello que un  momento está ante la vista,  sino lo que perdura en el recuerdo.  Yo, suelo expresar en una frase este concepto estético, que conviene por igual, a 
la pintura y a la literatura: ¡ Nada es como es, sino como se recuerda ! ". 
 
En el año 1.918, realizó una exposición individual en el Majestic-Hall de Bilbao, con gran éxito en sus obras "La Saeta" y "Carceleras". Pero, fue en el año 1.922, cuando viajó junto a su hermano Enrique a Buenos Aires (Argentina); y a finales de agosto, en la Galería Witcomb, obtuvo un enorme éxito, en la inaguración de una exposición de sus cuadros, gracias a un excelente catálogo con un texto de Ramón Valle Inclán.

Cuando el pintor contaba con 54 años, fue miembro de la Real Academia Córdoba y de las Bellas Artes de San Fernando y, en 1.929, expuso sus cuadros en la Exposición Iberoamericana de Sevilla.

A comienzos de 1.930, regresó a Córdoba, para recuperarse de una dolencia hepática(grave cirrosis hepática).
Entre los meses de enero y febrero, pintó su última y más célebre obra "La Chiquita Piconera". El 10 de Mayo, falleció en su casa de la Plaza del Potro. Su viuda, Francisca Pellicer, y sus hijos Rafael, Amalia y María, no vendieron ninguna obra del pintor, donándoselas al Ayuntamiento de Córdoba para que las reuniera en un museo que llevaría y lleva el nombre de "Julio Romero de Torres", en memoria del pintor cordobés.












viernes, 24 de abril de 2009

VIDA Y OBRA DE RAMÓN MEDINA Y ORTEGA




Ramón Medina y Ortega nació el 7 de junio de 1891 en Brihuega (Guadalajara). Se trasladó a Córdoba cuando tan sólo tenía 10 años de edad.


Su pasión por la música, se la transmitió su madre (pianista
).

Ingresó con 11 años, en el coro infantil
de la catedral, dirigido por D. Juan Antonio Gómez Navarro, maestro y director. Sus enseñanzas, se expansionaron a la Escuela Provincial de Música y Centro Filarmónico, pero nunca las puso en práctica profesionalmente, ya que Ramón Medina, se dedicó a diversas actividades. Desde la regencia de la drogueria ubicada en San Agustín, pasando por su labor de periodista en el Diario Córdoba, hasta la representación de productos farmacéuticos y de droguería. Por lo tanto, no llegó a ser músico profesional.
Sin embargo, sus canciones, son las más conocidas y populares de mi tierra de califas.

En 1.949, comienzan a ser populares sus cancione
s, inspiradas en mi Córdoba natal, dónde reflejan vivamente sus rincones, costumbres y tradiciones.
En la Taberna El Pancho, realizaba sus ensayos junto a sus amigos, cuya finalidad era "exaltar todo lo que formaba parte del espíritu de Córdoba".
El patio de la Peña El Limón, fue su primer escenario, donde debutó.

A lo largo de su vida, recibió numerosas distinciones y reconocimientos, entre ellas, la Medalla al Mérito de la Ciudad, la encomienda de Alfonso X el Sabio (1.955), y diversos homenajes populares.
Tras su fallecimiento (1 Noviembre 1.964), y treinta años después, en 1.993, el Ayuntamiento de Córdoba, le otorgó el título de Hijo Adoptivo, perpetuando así su memoria mediante un busto en la Plaza de San Agustín.

Entre sus numerosas obras, podemos destacar:

1) ROMERAS:


-Caminito de Santo Domingo.
-Al Cristo de Scala Coeli.
-Cordobesita.
-Arroyito de Linares.
-Romería de Pedroches.

-Arroyo de Corcomé.
-Romería de Linares.

-Nenas de San Agustín.
-La Hermandad Chiquita.
-Romancillo del Almendro.
-Santuario Cordobés.

-Ofrenda a Nuestra Señora de Linares.
-Himno de San Álvaro.

2) NAVIDEÑAS:

-La Cuesta del Reventón,

-Echa vino manijero.
-Ni ventana ni balcón.
3) VARIAS:

-Las Campanas de la Mezquita.
-A la Mujer cordobesa.

-Callejita de las Flores.
-Ya van a la Cruz de Mayo.
-Noches de mi Ribera.
-Serenata a la Mezquita.

-Canción del Puente Viejo.
-Piconero cordobés.

-Vieja Habanera.
-Cuando vine a buscarte (NO PUEDE SER).
-Flores en el pelo.


LETRA: "FLORES EN EL PELO".


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sábado, 11 de abril de 2009

MUNDO ACTUAL: UTOPIA O REALIDAD. ¿Qué destino queremos para nuestros descendientes?



Todos, hombres y mujeres, deseamos lo mejor para nuestros hijos, pero cuando miramos el presente y futuro nuestras esperanzas decaen, como nuestras oportunidades para llegar a conseguir una estabilidad y mejora de la calidad de nuestras vidas.

Equivocadamente miramos hacia un lado y, pensamos que alguien con un poder especial en las grandes esferas políticas, nos van a ayudar. Dejamos de ser nosotr@s mismos, ya que no luchamos sobre los problemas reales existentes, miramos a un lado pasivamente, a pesar de ver que esta sociedad mina los valores y principios tradicionales que posee cada ser humano. Y lo peor de todo, es que esta semilla maquiavélica, la están cosechando nuestros hijos o hijos no natos.


Entonces, qué falla en nuestra sociedad, qué carencias existen para que veamos tanta agresividad en nuestros menores, qué errores estamos cometiendo sin percatarnos del daño indirecto a sus experiencias prematuras que no siempre son las correctas.


 Conozco adolescentes muy concienciados con esta realidad, pero ellos y ellas miran con incertidumbre e impotencia su futuro. Su falta de motivación se debe a sus carencias, y no precisamente económicas (puesto que son cubiertas por sus padres), sino todas aquellas en las que están implicadas las actitudes y valores.



Estas actitudes se componen primordialmente de lo cognitivo, afectivo y conductual, y el desequilibrio de este triángulo conlleva, una inadaptación al medio. Pero, realmente, lo que dirige prioritariamente la esencia del individuo es el mecanismo afectivo o emocional. Y ahí, entra la unidad familiar, padre y madre, como núcleo principal para marcar unas pautas morales al nuevo individuo.


Todos los menores, necesitan un período de instrucción para desarrollar su faceta moral, tanto por parte de su padre como figura de autoridad y respeto, como por parte de la madre como gran apoyo emocional y afectivo.


Aunque, por supuesto, ambos progenitores pueden intercambiar sus papeles en una interacción equilibrada. Pero, para esta importantísima labor, para este aprendizaje tan significativo, las mujeres españolas, necesitamos tiempo, necesitamos un Horario Laboral Europeo, unas políticas adecuadas como el resto de las mujeres europeas.

Hoy en día, afortunadamente, la situación de la mujer ha cambiado, pero esa situación aún deja mucho que desear, ya que la mujer trabajadora de España, debido a jornadas poco flexibles, tienen que dejar su rol de madre, perderse la infancia enriquecedora de sus hijos y, los menores deben ser cuidados por sus abuelos, u otros adultos ajenos a sus padres. Análogamente, debo decir, que los padres tienen una importantísima labor para con sus hijos e, incluso, hay “algunos” que hacen la función de madre, y yo conozco, algunos de ellos, que son padres ejemplares, de los que me quitaría el sombrero ante ellos.


Por lo tanto, qué falla en el sistema. La “Carencia de Leyes Adecuadas”.

Para promulgar este cometido, y que nos está pasando factura, podemos apreciar como diariamente, los medios de comunicación nos bombardean con noticias de menores agresores que hacen daño a otras personas , ya sean niñ@s (efecto bullying) o adultos. Y en algunos casos, Padres o madres, irresponsables, que no ejercen su rol como tales y, que descargan sus frustraciones directa o indirectamente sobre profesores.

O incluso, llegando al extremo, de verse desbordados por sus propios hijos que amenazan y agreden a sus padres, llegando incluso a matarlos, como el caso del “adolescente de la catana”.
Percibimos casos terribles que nos hacen sobrecogernos pero, parece ser, que miramos hacia otro lado con la esperanza de que a nosotr@s nunca nos pasará esa terrible desgracia.


El sector docente, ha dado la voz de alarma, sobre esta problemática real en sus aulas, pero no existen medidas suficientes, e incluso me atrevería a decir, que no las hay, por parte del gobierno, para ir poniéndo solución a esta lacra que vivimos en nuestra enferma sociedad.

Nuestros políticos se miran el ombligo y, crean leyes subrrealistas como la “memoria histórica” (y que con todo mi respeto, no quiero hacer daño a las personas que fueron víctimas inocentes de la guerra, porque nadie tiene derecho a apagar una vida humana sea de cualquier bando).


También existe un déficit apoyo y oscuranticismo, en que si somos realmente libres para decidir SER MADRE o estamos limitadas y a qué precio.
Por lo tanto, desde mi más humilde postura, hagamos entre tod@s que ese destino no se quede en meras palabras ni en un proyecto irrealizable. Hagamos valer nuestros Derechos, que escuchen de una vez por todas a la voz del pueblo con sus ideas operacionables, que se dejen de tertulias y lamentaciones con ese conocido “minuto de silencio”, queremos soluciones reales y, que no quede en una simple UTOPIA.


Como dice, una buena amiga, LOS NIÑOS SON LA BASE DE LA SOCIEDAD Y LA SOCIEDAD NO ES MÁS QUE LA CULTURA QUE PRODUCE.




viernes, 10 de abril de 2009

AUTOREFLEXIÓN SOBRE EL DESAMOR




Duele amar a alguien y no ser correspondidos, pero lo que es más doloroso es amar a alguien y nunca encontrar el valor para decirle a esa persona lo que sientes.
Tal vez es necesario que conozcamos a unas cuantas personas equivocadas antes de conocer a la persona correcta para que al fin cuando la conozcamos, sepamos ser agradecidos por ese maravilloso regalo.

Una de las cosas más tristes de la vida es cuando conoces a alguien que significa todo y solo para darte cuenta que al final, no era para ti y lo tienes que dejar ir.

Cuando la puerta de la felicidad se cierra, otra puerta se abre, pero algunas veces miramos tanto tiempo a aquella puerta que se cerró, que no vemos la que se ha abierto frente a nosotros.

Es cierto que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos, pero también es cierto que no sabemos lo que nos hemos estado perdiendo hasta que lo encontramos.
Darle a alguien todo tu amor nunca es un seguro de que te corresponderán, pero no esperes que te correspondan; solo espera que el amor crezca en el corazón de la otra persona, pero si no crece sé feliz porque creció en el tuyo.


Hay cosas que te encantaría oír que nunca escucharás de la persona que te gustaría que te las dijera, pero no seas tan sorda(o) para no oírlas de aquel que las dice desde su corazón.
Nunca digas adiós si todavía quieres tratar. Nunca te des por vencida(o) si sientes que puedes seguir luchando. Nunca le digas a una persona que ya no la amas si no puedes dejarla ir.

El amor llega a aquél que espera, aunque lo hayan decepcionado; a aquél que aún cree, aunque haya sido traicionado; a aquél que todavía necesite amar, aunque antes haya sido lastimado ; y a aquél que tiene el coraje y la fé para construir la confianza de nuevo.


El principio del amor es dejar que aquellos que conocemos sean ellos mismos, y no tratarlos de voltear con nuestra propia imagen, porque entonces solo amaremos el reflejo de nosotros mismos en ellos.

No vayas por el exterior, este te puede engañar; no vayas por las riquezas porque aún eso se pierde; ve por alguien que te haga sonreír, porque toma tan sólo una sonrisa para hacer que un día oscuro brille.

Sueña lo que quieras soñar; ve adonde quieras ir; sé lo que quieras ser; porque tienes tan sólo una vida y una oportunidad para hacer todo lo que quieras hacer.

Las personas más felices no siempre tienen lo mejor de todo; sólo sacan lo mejor de todo lo que encuentran en su camino.

La felicidad espera por aquellos que lloran, aquellos que han sido lastimados, aquellos que buscan, aquellos que tratan. Porque solo ellos pueden apreciar la importancia de las personas que han tocado sus vidas.
No puedes ir feliz por la vida hasta que dejes escapar tus experiencias negativas pasadas y los dolores de tu corazón.

Por lo tanto, como todas las enseñanzas de la vieja escuela de la vida, ésta es una más, pero depende de nosotr@s sacar partido de esos principios, en el que uno de ellos sería:

"No se llega a vivir plenamente, hasta que no te han lastimado el alma".

Luego, tras un duelo más o menos largo, viene la recuperación y, sientes como tu alma ha sido bendecida, por el tierno y comprensivo roce de las alas de un ángel, que te ayudará para resurgir de tus cenizas y, olvidar que un día injusto, alguien al que amastes (y volcastes toda tu confianza), te cortó tus alas, sin ningún tipo de compasión ni dolor.
Y, porque aunque nuestro corazón no piense, también, en casos extremos, existe la crueldad maquillada por el desamor que, en algunos casos, sólo es una tapadera para seguir perpetuando la búsqueda de (sensaciones) una felicidad que no encuentran.

Cuando se pasa por un trance de vacío, tras un período de tiempo, se utiliza la razón y la templaza que, te ayudará a regresar a ese escalafón dónde podrás encontrarte a tí mismo. Se dice que, "somos más amigos de nosotros mismos". Nos perdonamos y, perdonamos a la persona que un día nos hizo tanto daño.
Como consecuencia de ello, te haces más consciente de las buenas personas, y las valoras más, ya que has conocido lo malo y, es más fácil discriminar.

Aprendemos a percibir el valor de la vida, la felicidad que envuelve las pequeñas cosas de nuestro entorno y, una vez más, somos más autoconscientes de lo inmensamente corta que és la vida, como para desperdiciarla en un contínuo duelo sin sentido, que sólo nos estancará en la tristeza y la amargura.

Asi pues, "arranquemos de nuestro corazón ese desamor, amemos la vida y a las buenas personas que nos rodean". Eso es la felicidad, esos pequeños momentos de nuestra existencia que a veces, no le damos importancia, nos aportan plenitud y, dependen de nosotros mismos.


"LA ESENCIA DE LA VIDA ES EL AMOR, EN TODAS SUS MANIFESTACIONES"


miércoles, 8 de abril de 2009

EL TREN DE NUESTRO DESTINO





Hace algún tiempo atrás, leí un libro que comparaba la vida con un viaje en tren. Una lectura extremadamente interesante, cuando es bien interpretada.


"La vida no es más que un viaje por tren: repleto de embarques y desembarques, salpicado de accidentes, sorpresas agradables en algunos embarques, y profundas tristezas en otros". Cuando nacemos, nos subimos a este tren y nos encontramos con algunas personas las cuales creemos que siempre estarán con nosotros en este viaje: nuestros padres. Pero lamentablemente la verdad es otra. Ellos se bajarán en alguna estación dejándonos huérfanos de su cariño, amistad y su compañía irreemplazable.

No obstante esto no nos impide que suban otras personas que serán muy especiales para nosotros. Llegan nuestros hermanos, amigos y esos amores maravillosos.

De las personas que suben a este tren, habrá también los que lo hagan como un simple paseo.

Otros que encontrarán solamente tristeza en el viaje.
Y habrá otros que, circulando por el tren, estarán siempre listos en ayudar a quién lo necesite.

Muchos al descender del tren, dejan una añoranza permanente.
Otros pasan tan desapercibidos que ni siquiera nos damos cuenta que desocuparon el asiento de al lado.

Es curioso constatar que algunos pasajeros, quienes nos son más queridos, se acomodan en vagones distintos al nuestro. Por lo tanto, se nos obliga hacer el trayecto separados de ellos.

Pero lo cierto, es que no se nos impide que durante el viaje, recorramos con dificultad nuestro vagón y lleguemos hacia ellos...pero nostalgicamente, ya no podremos sentarnos a su lado pues habrá otra persona ocupando el asiento.

Sin embargo, no importa; el viaje se hace de este modo: lleno de desafíos, sueños, fantasías, esperas y despedidas... pero jamás regresos.

Entonces, porqué no, hagamos pues, este viaje de la mejor manera posible. Tratemos de relacionarnos bien con todos los pasajeros, buscando en cada uno de ellos, lo mejor, sus cualidades más positivas.

Recordemos siempre que en algún momento del trayecto, ellos podrán titubear y probablemente precisaremos entenderlos, ya que nosotros también titubearemos muchas veces, y habrá alguien que nos comprenda.
El gran misterio sería aquel, por el cual no sabremos jamás en qué estación bajaremos, mucho menos dónde bajarán nuestros compañeros, ni siquiera el que está sentado en el asiento de al lado.
Me llevo la mano a mi frente a la vez que levanto la mirada casi perdida y reflexiono sobre, cuándo me tocará bajar del tren y, con cierto temor me digo a mi misma, si sentiré nostalgia... Pero creo que sí.

Separarme de algunos amigos de los que hice en el viaje será tremendamente doloroso. Dejar que mis hijos sigan solos, será muy triste. Pero me aferro a la esperanza de que, en algún momento, llegaré a la estación principal y tendré la gran emoción de verlos llegar con un equipaje que no tenían cuando embarcaron.

Lo que me hará plena de felicidad, será pensar que pude colaborar con que el equipaje creciera y se hiciera valioso. Por ello, amigos mios,hagamos que nuestra estancia en este tren de la vida, sea tranquila y valga la pena. Hagamos tanto, para que cuando llegue el momento de desembarcar, nuestro asiento vacío, deje añoranza y tiernos recuerdos a los que en el viaje permanezcan.


"Dedicado a todas las personas que sufren, y siguen viendo la vida en color".