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viernes, 22 de julio de 2011

" LOS CINCO PRINCIPIOS DEL REIKI "





El anteponer el "Solo por hoy" anuncia que debemos estar en el aquí y ahora, dejando el pasado y centrarse en el presente para construir el futuro.

1º Principio: Solo por hoy no te preocupes. Propuesta interesante, no preocuparse sino ocuparse, es decir trasladar la energía del pensamiento a la acción. "Vive en el hoy".

2º Principio: Solo por hoy no te enfades. La clave es la transformación, para que las emociones no nos dominen, primero respire profundamente, tranquilizarse y canalizar esa energía en algo positivo."Controlar las emociones".

3º Principio: Honra a tus padres maestros y mayores. Acaso tenemos en cuenta no solo a nuestros mayores sino a los demás, respetamos con amabilidad las distintas opiniones. "Practica el altruismo".

4º Principio: Gana tu sustento honradamente. Poner lo mejor de nosotros mismos, no solo nuestro conocimiento o potencial, sino lo que somos como personas, eso único que nos distingue para poder cumplir con nuestra misión. Ama lo que haces y tu energía vital fluye ilimitadamente. "Se fiel a ti mismo".

5º Principio: Muestra gratitud por todo lo que te rodea. Agradecer por todo lo que recibimos y por sentirnos parte integrante de esta gran maraña que es la vida, siendo altruista, lo que le pasa a uno nos pasa a todos. "Todos somos parte".


miércoles, 20 de julio de 2011

"SOCIEDAD FILICIDA. LA PEDAGOGIA DEL DOLOR"



 

La filósofa Diana Cohen Agrest envió ayer a LA NACION el siguiente texto a raíz de la muerte de su hijo Ezequiel, de 26 años, asesinado el viernes durante un robo en el barrio de Caballito.


Unos años atrás, cuando jamás imaginaba que yo llegaría a ser, entre tantas, otra madre del dolor, escribí estas líneas. Siguen tan vigentes hoy como entonces. Si es posible dar un sentido a este sinsentido, la muerte de mi hijo, es que esos actos gratuitos no se repitan nunca, nunca más.
"Harto conocido es el texto desgarrador -erróneamente atribuido a Bertolt Brecht- del pastor protestante víctima del Holocausto Martin Niemöller: Cuando vinieron a buscar a los judíos, callé: yo no era judío. Cuando vinieron a buscar a los comunistas, callé: yo no era comunista. Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, callé: yo no era sindicalista. Cuando vinieron por mí, ya no había nadie para protestar”.
"La violencia en sus manifestaciones polimorfas es la negación acabada de que el mal no siempre le acontece al otro; de que todos, absolutamente todos, somos, virtualmente, Madres (o padres o hermanos o hijos) del Dolor. Mujeres reunidas por el sufrimiento inscripto en sus vidas por una maldita movida del azar (?¿por qué a mí y no a otra?'), las madres de desaparecidos, de los caídos en Malvinas, de los muertos en Kheyvis y en Cromagnon, en la AMIA, y de tantos otros jóvenes víctimas del gatillo fácil, constituyen el testimonio incontestable de que nadie está exento del estatuto de ofrenda debida a la violencia individual o institucional.
"Continuadoras del movimiento colectivo de denuncia inaugurado por las Madres de Plaza de Mayo, en 1998 un grupo de madres santiagueñas replicarían en su territorio las marchas del silencio de Catamarca, donde la madre de María Soledad Morales pedía el esclarecimiento de la muerte de su hija. En una misa celebrada tras una movilización, un sacerdote las comparó con la madre de los dolores, la Virgen María, y fue así que comenzaron a ser llamadas «Madres del Dolor».
Se acompañan en homenajes, aniversarios o marchas especiales y se hacen presentes cuando una nueva desgracia suma una más a ellas. El poder de su movilización radica no sólo en la legitimidad y transparencia del reclamo, sino en su paradójica autonegación. Porque en claro contraste con todo movimiento político que por su esencia misma aspira a perpetuarse, las madres persiguen, en cuanto colectivo, su anulación. Que no haya más Madres del Dolor.
"Así como en la Grecia arcaica el mítico Cronos, dios del tiempo, devoraba a sus hijos, la Argentina ha venido devorando durante los últimos treinta y cinco años a los suyos. En una suerte de letal compulsión a la repetición, una sociedad y un Estado filicida diezman una y otra vez a las jóvenes generaciones.
"La sociedad filicida devoró a sus hijos en la violencia urbana, en los incendios de discotecas, y continúa devorándolos en los accidentes de tránsito. Por su parte, el Estado filicida ofrendó a un dios sin rostro a los caídos en Malvinas tras sacrificar a los desaparecidos y a los emisarios y ejecutores de su desaparición -pues, a fin de cuentas, no debemos olvidar que la llamada «lucha antisubversiva» se valió de esa carne de cañón que fueron aquellos jóvenes que muchas veces ingresaban en los cuarteles militares para asegurarse, como todavía hoy lo hacen, apenas un plato de comida-.
Y también todavía hoy, a menudo en complicidad con una sociedad que asiente con su silencio, el Estado continúa entregando a sus jóvenes en una anomia generalizada, alentada por una práctica de la impunidad refrendada por la flexibilización o, directamente, por la conmutación de las penas: una perversa ausencia de justicia cuyas devastadoras consecuencias se irán agravando en relación proporcional con la deserción escolar y la creciente desocupación de los jóvenes, quienes difícilmente logren otra «inserción» social que no sea la de la marginalidad.
"En los albores de la modernidad, y asentados sobre la teoría del contrato social, los ideales republicanos nacerían de la hipótesis de que el individuo ha pactado con el soberano la cesión de su libertad natural a cambio de protección. Ese acto fundacional señala el pasaje del estado de naturaleza a la sociedad civil, cuya finalidad es evitar y remediar los inconvenientes del estado de naturaleza que se producen cuando el individuo es juez y parte.
En particular, el acto que expulsa a los hombres del estado de naturaleza y los integra en un orden social es el establecimiento de un juez con autoridad para decidir en todas las disputas y reparar todos los daños que puedan sufrir sus miembros.
"Confrontadas a la falta de cumplimiento del contrato por una de las partes, la legitimidad del reclamo de las Madres del Dolor radica en la insuficiencia del Estado de proteger a quienes debería proteger. Fuera del espacio público, confrontadas a la irreparabilidad de la pérdida, las Madres del Dolor simbolizan la posibilidad de aprender a transitar desde el sufrimiento hacia una acción colectiva reivindicatoria de la verdad y la justicia.
"El sufrimiento de quien ha perdido un hijo es intransferible. En un proceso de progresiva y radical individuación, quien sufre se torna un extranjero para sí mismo, no puede reconocerse como quien fue ni apropiarse de su nueva historia. Apresado en su dolor, no puede ni reposar en sí ni huir de sí.
"Cuando es causado por la violencia gratuita, el sufrimiento es causado por otro, es el otro. Es por eso que tras la pérdida, el dolor, llevado al límite, expulsa al individuo del mundo y de los otros, pues el otro potencialmente comporta un riesgo. Ante la amenazante irrupción de la violencia, la relación con el otro es una experiencia de intolerable promiscuidad, de esa insoportable vecindad que Sartre condensaría en una fórmula estremecedora: el infierno son los otros .
"Trascendiendo esta mirada tan comprensible como sesgada, la reivindicación solidarizada de estas mujeres nos revela que el infierno no son los otros sino que, lejos de ello, el infierno es la ausencia total del otro. Pues, precisamente, el reconocimiento de la dependencia de los otros es la experiencia que nos revela que no es posible salvarse solo. Unidas por su doloroso aprendizaje, estas mujeres logran transformar la muerte en una lucha por la vida.
"Si nuestro primer deber en el presente es construirnos una ética, tal vez las Madres del Dolor, por qué no, encarnen las fuerzas anticipatorias de otro porvenir."


Autora del texto: Diana Cohen Agrest
Logotipo: Asociación Madres del Dolor

martes, 19 de julio de 2011

" El MINOTAURO "




Cuando los hombres llegaron, hacia muchos años que estaba solo en el lóbrego recoveco del meandro más oscuro de su cueva. El acceso al laberinto había sido descubierto y divulgado en leyendas relatadas por todo el mundo con infinitas variantes, y entonces el Minotauro decidió abandonar su antigua morada en la caverna porque allí ya ni siquiera anidaba el pasado, y probar suerte afuera.

Los comarcanos, al verlo andar por la pradera, evitaban mirarlo a la cara. Nadie le habló. Durante mucho tiempo deambuló por los caminos, de noche, porque prefería dormir las horas del día entre los pajonales.

A veces, los perros, nerviosos o excitados, que sin embargo se mantenían a distancia, alborotaban un poco; los muchachos frecuentemente se burlaban llegando algunos a arrojarle piedras, y le preguntaban: “¿Pero qué eres, hombre o toro?” .

Sólo los niños pequeños se animaban a acercarse a él y lo observaban como a un prójimo, sin escándalo aunque con curiosidad. Tampoco las muchachas le temían y, al contrario, comenzaron a acercarse a él, en vísperas de sus bodas para posar un dedo en sus cuernos, porque se había propagado que eso daba suerte en el matrimonio.

Buscó trabajo sin cesar, pero sin hallarlo. Sólo una vez lo contrataron, en un circo, para desempeñarse como una especie de gladiador, pero allí duró poco y lo echaron porque el público se burlaba de él ruidosamente.

Desde entonces pudo malvivir únicamente de la caridad de los frailes y de algunos hurtos famélicos.

Hasta que una mañana, en que había quedado dormido junto a un matorral de hortensias, exhausto y ya quizás abandonado a su suerte, una anciana, dándole pequeños golpes en la espalda con su bastón, lo despertó. Cuando él comenzó a levantarse con esfuerzo, le dijo: “No te vayas, espera. ¿De dónde has salido?”. Después lo invitó a entrar a la casa y le dió un plato de sopa caliente.

La vieja, que tenía y regenteaba una casa de mala fama, y que ella misma había sido una de las mayores pecadoras de este país, lo aceptó, al enterarse que era mudo y eunuco, para que oficiara de menestral. Allí envejeció y el mundo se olvidó de su leyenda.

Una tarde, antes de que llegaran los clientes, la vieja, que se calentaba las manos cubierta de sabañones a la lumbre del brasero, le dijo: “Sabrás que en mi vida he conocido muchos hombres, demasiados, pero juro que nunca había visto uno con cabeza de vaca”.

El minotauro envejecía, aunque no como todos y andando el tiempo fue ascendido a portero de noche; usaba una chaqueta escarlata con alamares. El prostíbulo pasó a ser conocido con su nombre y todos los ciudadanos terminaron por aceptarlo como uno más e incluso a tenerle cierto afecto.

Pero a él, a solas con la propietaria, en las tardes, se le notaban por momentos los ojos humedecidos, como con cierta tristeza, hasta que un día la anciana, cuyos pecados la habían hecho sabia, le advirtió:

“No te apenes, ni quieras ser como los otros. En realidad, Dios hizo al mundo como pudo; no debe pedírsele más”.

Héctor Tizón




lunes, 18 de julio de 2011

" VOCABULARIO DE LA EXISTENCIA "




Adiós: Es cuando un corazón que se va deja la mitad con quien se queda.

Amigo: Es alguien que se queda para ayudar cuando todos los demás se alejan.




Amor al próximo: Es cuando un extraño pasa a ser el amigo que todavía no abrazamos.

Caridad: Es cuando una persona tiene hambre y compartimos con ella la única galleta que tenemos.




Celos: Es cuando el corazón se retuerce porque no confia en sí mismo.

Cariño: Es cuando no encontramos ninguna palabra para expresar lo que sentimos y hablamos con las manos, colocando una caricia en cada dedo.




Evangelio: Es un libro que sólo se lee bien con el corazón.

Adoctrinamiento: Es cuando una persona conversa con el Espíritu colocando el corazón en cada palabra.

Cordialidad: Es cuando amamos mucho a una persona y tratamos a todos los demás como a ella.




Evolución: Es cuando avanzamos y sentimos el deseo de buscar a los que van quedando atrás.

Hijos: Es cuando Dios pone una joya en nuestras manos y nos recomienda cuidarla.




Fe: Es cuando una persona dice que va a escalar el Everest y su corazón ya lo considera un hecho.

Comprensión: Es cuando un anciano camina lentamente delante de nosotros y, aunque tenemos prisa, no lo apuramos .




Envidia: Es cuando una persona todavía no descubrió que puede ser mejor que otra.

Lealtad: Es cuando una persona prefiere morir a traicionar a quien ama.

Enemistad: Es cuando una persona empuja bien lejos la línea del afecto.




Lágrima: Es cuando un corazón triste pide a los ojos que hablen por él.

Luto: Es una espina en el corazón que tarda en desaparecer.




Maldad: Es cuando arrancamos las alas al ángel que deberíamos ser.

Perfume: Es cuando reconocemos a quienes nos agradan, aun con los ojos cerrados.

Muerte: Es una separación con aroma de eternidad.




Nietos: Es cuando Dios envía ángeles para alegrar a los abuelos.

Orgullo: Es cuando una persona se siente hormiga y quiere convencer a los demás de que es un elefante.




Odio: Es cuando plantamos trigo todo el año esperando que madure, y una persona lo quema todo en un día.

Perdón: Es liberar al corazón del peso de una enorme piedra.




Pesimismo: Es cuando una persona pierde la capacidad de ver la vida en colores.

Paz: Es el premio de quien cumple honestamente con su deber.




Rabia: Es cuando colocamos una muralla en el camino de la paz.

Pereza: Es cuando un virus entra en la voluntad y la enferma.

Simplicidad: Es el comportamiento de quien comienza a ser sabio.




Nostalgia: Es cuando, estando lejos de algo querido, sentimos deseos de volar para reencontrarlo.

Sexo: Es cuando una persona ama tanto a otra que desea vivir dentro de ella.




Superfluo: Es cuando nuestra sed necesita una gota de agua y pedimos un río entero.

Soledad: Es cuando estamos rodeados de gente, pero nuestro corazón no ve a nadie alrededor.




Ternura: Es cuando alguien nos mira y sus ojos brillan como dos estrellas.

Vanidad: Es cuando una persona abdica de su esencia a favor de otra; generalmente peor.

Sinceridad: Es cuando nos expresamos como si la persona a quien nos dirigimos estuviera al otro lado del espejo.





"El hombre que vino de la sombra"
Luiz Gonzaga Pinheiro

viernes, 15 de julio de 2011

" ANCESTROS E INTELIGENCIAS "




Según los ancestros de diferentes partes de nuestro planeta Tierra, nuestro cuerpo es sintiente y pensante.

Por ejemplo, en el caso de los ancestros de las tribus australianas,
cuando una persona enferma o ha sido herida, la tribu entera se reúne al alrededor del enfermo y le canta pidiéndole perdón a la herida o la parte afectada, la cual automáticamente entra en remisión y se dan curaciones milagrosas.

Lo mismo ocurre en las asombrosas curaciones de los Kahuna o médicos (magos hawaianos). Éstos entran en comunicación directa con la parte afectada pidiéndole perdón. En un acto de oración donde se involucran ellos, el paciente y todas las vidas durante las cuales ellos se han encontrado e involucrado con esa persona.

Y se dan curaciones consideradas milagrosas.

En el conocimiento ancestral Inca, todo es reciprocidad. Uno enferma cuando se llena de energía pesada o “hucha”, por tener actitudes egoístas y no dejar fluir el “sami” o energía ligera.


Por ello, en las curaciones se pide a la parte del cuerpo que se armonice con Pachamama (la Madre Tierra) y permita que el bloqueo se equilibre.

Y la persona sana.

En el caso de los indios Lakota, en el norte del continente americano, se le habla al cuerpo para informarle que una medicina va a curarlo.

A la medicina también se le informa del propósito para el que será utilizada.
Y Lógicamente, las personas sanan…

Tomando algunos casos de medicina tradicional de los antiguos, se llega a una interesante conclusión:

Los ancestros aceptaban las partes de nuestro cuerpo como un ser completamente inteligente y autónomo del cerebro.
Esto se llegó a tomar como franca superchería, especialmente en los tiempos recientes.
Pero hoy en día los descubrimientos de la ciencia, muy ajena a toda superstición y especulación, nos dejan estupefactos…

La sabiduría del cuerpo es un buen punto de acceso a las dimensiones ocultas de la vida: es totalmente invisible, pero innegable.

Los investigadores médicos empezaron a aceptar este hecho a mediados de los años ochenta.
Anteriormente se consideraba que la capacidad de la inteligencia era exclusiva del cerebro, pero entonces se descubrieron indicios de inteligencia en el sistema inmune y luego en el digestivo.

LA INTELIGENCIA DEL SISTEMA INMUNE


La Dra. Bert descubrió (y luego lo confirmaron otros científicos), que existen tipos receptores inteligentes no sólo en las células cerebrales, sino en todas las células de todas partes del cuerpo (les llamaron en un principio neuropéptidos).

Cuando comenzaron a observar las células del sistema inmunológico, por ejemplo las que protegen contra el cáncer, las infecciones, etc., encontraron receptores de los mismos tipos que en el cerebro.
En otras palabras, las células inmunológicas del ser humano, las que nos protegen del cáncer y de las infecciones, están literalmente vigilando cada pensamiento nuestro, cada emoción, cada concepto que emitimos, cada deseo que tenemos.

Cada pequeña célula T y B del sistema inmunológico, produce las mismas sustancias químicas que produce el cerebro cuando piensa.

Esto lo hace todo muy interesante, porque ahora podemos decir que las células inmunológicas son pensantes. No son tan elaboradas como lo es la célula cerebral, que puede hacerlo en inglés o castellano o en función de un cierto idioma, pero sí piensa, siente, se emociona, desea, se alegra, se entristece, etc.
Esto es la causa de enfermedades, del stress, del cáncer, etc.
Cuando la persona se deprime, entran en huelga y dejan pasar los virus que se instala en su cuerpo.

LA INTELIGENCIA DEL SISTEMA DIGESTIVO


Hace diez años parecía absurdo hablar de inteligencia en los intestinos. Se sabía que el revestimiento del tracto digestivo posee miles de terminaciones nerviosas, pero se les consideraba simples extensiones del sistema nervioso, un medio para mantener la insulsa tarea de extraer sustancias nutritivas del alimento.

Hoy sabemos que, después de todo, los intestinos no son tan insulsos. Estas células nerviosas que se extienden por el tracto digestivo forman un fino sistema que reacciona a sucesos externos: un comentario perturbador en el trabajo, un peligro inminente, la muerte de un familiar.
Las reacciones del estómago son tan confiables como los pensamientos del cerebro, e igualmente complicadas.

LA INTELIGENCIA DEL HÍGADO


Las células del colon, del hígado y del estómago también piensan, sólo que no con el lenguaje verbal del cerebro.

Lo que llamamos “reacción visceral” es apenas un indicio de la compleja inteligencia de estos miles de millones de células.
En una revolución médica radical, los científicos han accedido a una dimensión oculta que nadie sospechaba:
" las células nos han superado en Inteligencia durante millones de años ".

LA INTELIGENCIA DEL CORAZÓN


Muchos creen que la conciencia se origina únicamente en el cerebro.

Recientes investigaciones científicas sugieren, de hecho, que la conciencia emerge del cerebro y del cuerpo actuando juntos.
Una creciente evidencia sugiere que el corazón juega un papel particularmente significante en este proceso.
Mucho más que una simple bomba, como alguna vez se creyó, el corazón es reconocido actualmente por los científicos como un sistema altamente complejo, con su propio y funcional “cerebro”. Es decir, el corazón tiene un “cerebro” o inteligencia propia.
Según nuevas investigaciones en el campo de la Neurocardiología, el corazón es un órgano sensorial y un sofisticado centro para recibir y procesar información.

El sistema nervioso dentro del corazón (o el “cerebro del corazón”) lo habilita para aprender, recordar, y para realizar decisiones funcionales independientemente de la corteza cerebral.

Aparte de la extensa red de comunicaciones nerviosas que conectan al corazón con el cerebro y con el resto de cuerpo, el corazón transmite información al cerebro y al cuerpo interactuando a través de un campo eléctrico.
El corazón genera el más poderoso y más extenso campo eléctrico del cuerpo. Comparado con el producido por el cerebro, el componente eléctrico del campo del corazón es algo así como 60 veces más grande en amplitud, y penetra a cada célula del cuerpo.
El componente magnético es aproximadamente 5000 veces más fuerte que el campo magnético del cerebro y puede ser detectado a varios pies de distancia del cuerpo con magnetómetros sensibles

RECOMENDACIONES:


Las investigaciones del Instituto HeartMath sugieren que “Respirar con Actitud” es una herramienta que ayuda a sincronizar el corazón, la mente y el cuerpo para darle una coherencia psicofisiológica más poderosa.

Al usar esta técnica regularmente (unas 5 veces al día) se desarrolla la habilidad para realizar un cambio de actitud durable.
Al “Respirar con Actitud”, uno se enfoca en su corazón y en el plexo solar mientras respira con una actitud positiva. Automáticamente, el corazón armonizará la energía entre el corazón, mente y cuerpo, incrementando la conciencia y la claridad.


LA TÉCNICA DE RESPIRAR CON ACTITUD


PRIMER PASO


Inhalar - enfocando la atención en el corazón.


Exhalar - enfocando la atención en el plexo solar. (unos 10 cm hacia abajo del corazón, justo debajo del esternón, donde se unen los lados derecho e izquierdo de la caja toráxica).


Practica inhalar a través del corazón y exhalar a través de la caja toráxica durante 30 segundos o más para ayudar a anclar tu atención y tu energía en ese lugar.


SEGUNDO PASO


Una vez que tu atención está centrada en la caja toráxica, después de por lo menos 30 segundos…

Escoge alguna actitud o pensamiento positivo para inhalar o exhalar durante los siguientes 30 segundos o más.

Por ejemplo, puedes inhalar una actitud de aprecio y exhalar una de atención.


TERCER PASO


Selecciona actitudes para respirar que te ayuden a compensar las emociones negativas y de desequilibrio de las situaciones por las que estás atravesando.

Respira profundamente con la intención de dirigirte hacia el sentimiento verdadero de esa actitud positiva.

Por ejemplo, puedes inhalar una actitud de misericordia y exhalar una actitud de equilibrio, o puedes inhalar una actitud de amor y exhalar una actitud de compasión.


Practica diferentes combinaciones de actitudes que tú quieras desarrollar. Puedes decir en voz alta Respiro Sinceridad, Respiro Fortaleza, Respiro Tranquilidad, Respiro Gratitud o cualquier otra actitud o sentimiento que tú desees o necesites.


Aún si al principio no sientes un cambio en tu actitud, ten paciencia. Recuerda que Roma no se hizo en un día….

Haciendo un esfuerzo genuino para cambiar, te ayudará a alcanzar al menos a un estado neutral, en el cual tendrás más objetividad y ahorrarás mucha energía.
Jocelyne Ramniceanu