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miércoles, 3 de agosto de 2011

" CONFESIONES DE UN CANALLA "





Alguna vez escuché decir que todo hombre de más de 60 años es un “canalla” y esa afirmación ahora me deslumbra. Claro-pienso-ya soy canalla, por fin soy un “canalla”.
Dejé atrás el candor, la disponibilidad de mi juventud, cualidades que solían impulsarme a tomar cualquier tranvía a cualquier lugar.
Ahora desde mi flamante posición de ”canalla”, obtenida a fuerza de fracasos, errores y años, creo poder comentar algunas cosas con cierta autoridad.

Mi generación es la generación de los desaparecidos, fascinados por el dramático escenario de nuestra historia, donde no vacilamos en treparnos al tranvía de Mao, de Fidel o Perón, según sea, o cualquier otro que quería hacer una revolución.
En la década del 60 se produjo una confluencia nefasta, la de una generación sin malicia, romántica, escuchábamos al “Club del Clan”, bailábamos Twist y añorábamos al Bolero, creíamos que nuestras opiniones eran objetivas, pensantes… nada de eso, nos seguíamos subiendo al mismo tranvía yéndonos a cualquier parte.

Hoy serenamente como un apacible “canalla” dejo pasar el tiempo, sigo pensando “casi” lo mismo, pero soy distinto, ahora sé que no hay leyes, al mal le puede ir peor, al muy mal espantosamente y eso aun podría empeorar.
Hoy cansado de ver como Fidel sigue aferrado a Cuba, a Mao lo perdí y a Perón lo tengo atragantado, todos abarcaron una sangrienta equivocación.

Si, me recibí de “canalla” y quiero enfocar la palabra “pasión”, los hombres que flanqueamos esta cabalística edad nos encontramos en distintas situaciones, unos con un o más matrimonios, otros deshojando la margarita, los hombres solos, los con pareja no pareja, los con o sin hijos. Pues bien, entre todos jamás de habla de “pasión”, en el mejor de los casos suena la palabra cariño, término que involucra por igual a los hijos, a las plantas o un par de zapatos nuevos.

Introducir la palabra “pasión” entre los “canallas” suena tan desubicado como blasfemar en un convento o pedirle una estampita a Luis Zamora. Tengo la sensación que se considera ese estado del corazón, como las paperas o las vacunas, algo que pasó hace mucho tiempo y que nadie tiene el menor interés en recordar.

Los “canallas” pero libres, usan códigos casi irónicos para referirse a la vida sentimental, como: “tengo algo entre manos, o -el Clisé- hay una piba que está muerta por mí.

Me pregunto qué habrá pasado con esa antigua costumbre de apasionarse, que se hizo de aquella “pasión” o esa mezcla de adrenalina y hormonas que alborotaban la sangre como mariposas encendidas que nos hacían viajar a la luna y escuchar empalagosos boleros.
Pareciera que la “pasión” se quedó en los cuadernos de adolescentes donde amorosamente hacíamos corazoncitos chuecos, mientras hoy nuestras agendas nos agobian con citas profesionales, vencimientos y turnos médicos.

Cuando recuerdo que la palabra “pasión” que proviene de “padecer” y se asocia sin esfuerzo con “dolencia” entonces me pregunto: ¿Será que nos hemos cansado de padecer o ya somos inmunes a la enfermedad?.

De ves en cuando alguien sucumbe, “se apasiona”, con paciencia esperamos que se recupere, que vuelva a la normalidad e involuntariamente lo deseamos y con el tiempo así pasa, ¿porqué?.
Vuelvo a preguntarme, ¿porqué?, ¿qué ocurrió?. Le faltó pasión al “canalla”, te lo dice un “canalla" que es apasionado y recuerda una reflexión:
Para el cristianismo la palabra “pasión” es una palabra obscena, para el marxismo directamente no existe, la ignoran, sin embargo, ¿ habrá una obscenidad más deliciosa ?.

Entonces aceptaría gustoso la “pasión” de una mujer.
Eso lo digo orgullosamente, por “canalla” y por “apasionado”.


Ricardo Bohn Kaiser

martes, 2 de agosto de 2011

" REFLEXIONES DE GEORGE CARLIN "




La paradoja de nuestro tiempo es que tenemos edificios mas altos y temperamentos mas reducidos, carreteras mas anchas y puntos de vista mas estrechos. Gastamos mas pero tenemos menos, compramos mas pero disfrutamos menos. Tenemos casas mas grandes y familias mas chicas, mayores comodidades y menos tiempo. Tenemos mas grados académicos pero menos sentido común, mayor conocimiento pero menor capacidad de juicio, mas expertos pero mas problemas, mejor medicina pero menor bienestar.

Bebemos demasiado, fumamos demasiado, despilfarramos demasiado, reimos muy poco, manejamos muy rápido, nos enojamos demasiado, nos desvelamos demasiado, amanecemos cansados, leemos muy poco, vemos demasiado televisión y oramos muy rara vez.

Hemos multiplicado nuestras posesiones pero reducido nuestros valores. Hablamos demasiado, amamos demasiado poco y odiamos muy frecuentemente.

Hemos aprendido a ganarnos la vida, pero no a vivir. Añadimos años a nuestras vidas, no vida a nuestros años. Hemos logrado ir y volver de la luna, pero se nos dificulta cruzar la calle para conocer a un nuevo vecino. Conquistamos el espacio exterior, pero no el interior. Hemos hecho grandes cosas, pero no por ello mejores.

Hemos limpiado el aire, pero contaminamos nuestra alma. Conquistamos el átomo, pero no nuestros prejuicios. Escribimos mas pero aprendemos menos. Planeamos mas pero logramos menos. Hemos aprendido a apresurarnos, pero no a esperar. Producimos computadoras que pueden procesar mayor informacion y difundirla, pero nos comunicamos cada vez menos y menos.

Estos son tiempos de comidas rápidas y digestión lenta, de hombres de gran talla y cortedad de carácter, de enormes ganancias económicas y relaciones humanas superficiales. Hoy en día hay dos ingresos pero mas divorcios, casas mas lujosas pero hogares rotos. Son tiempos de viajes rápidos, pañales desechables, moral descartable, acostones de una noche, cuerpos obesos, y píldoras que hacen todo, desde alegrar y apaciguar, hasta matar. Son tiempos en que hay mucho en el escaparate y muy poco en la bodega. Tiempos en que la tecnología puede hacerte llegar esta carta, y en que tu puedes elegir compartir estas reflexiones o simplemente borrarlas.

Acuérdate de pasar algún tiempo con tus seres queridos porque ellos no estarán aqui siempre.

Acuérdate de ser amable con quien ahora te admira, porque esa personita crecerá muy pronto y se alejará de ti.

Acuérdate de abrazar a quien tienes cerca porque ese es el único tesoro que puedes dar con el corazón, sin que te cueste ni un centavo.

Acuérdate de decir te amo a tu pareja y a tus seres queridos, pero sobre todo dilo sinceramente. Un beso y un abrazo pueden reparar una herida cuando se dan con toda el alma.

Acuérdate de tomarte de la mano con tu ser querido y atesorar ese momento, porque un día esa persona ya no estará contigo.

Date tiempo para amar y para conversar, y comparte tus mas preciadas ideas.

Y siempre recuerda:

" La vida no se mide por el número de veces que tomamos aliento, sino por los extraordinarios momentos que nos lo quitan ".